La industria textil es una de las que más beneficio económico genera en el mundo, pero también de las que mayor impacto produce en el medioambiente – es la segunda más contaminante, solo después de la petrolífera-. Un dato alarmante ante el que, por suerte, cada vez existe una mayor conciencia social. Los hábitos de vida respetuosos con el planeta y con los seres vivos que lo habitan empiezan a convertirse en una opción cada vez más asequible y fácil de seguir, motivo por el cual el veganismo cuenta cada día con más adeptos. No obstante, es probable que para muchas personas resulte incluso más complicado despedirse de los productos de cuero que se encuentran en su armario, que decir adiós a los alimentos de origen animal. Ante esta situación, cada vez son más las firmas que apuestan por materiales de origen orgánico que pretenden cubrir el abanico de prendas y complementos elaborados en piel. Uno de los países pioneros en trabajar este tipo de materiales es Portugal.

La Península Ibérica produce el 80% de corcho mundial, pero es el país vecino el que más genera. Los lusos son exportadores de más de un 63,1% de la producción en el mundo, seguidos de los españoles que, según El Economista, ocupamos el segundo lugar con un 17% de las exportaciones totales (producidas sobre todo en Extremadura, Castilla La-Mancha y Andalucía). El territorio portugués está lleno de plantaciones de alcornoque. Pero, igual que ocurre en el norte de España, el eucalipto -especie invasora- ocupa cada vez más una mayor extensión. Una planta que, a diferencia del alcornoque, arde con bastante facilidad, motivo por el cual la intención de Portugal es la de sustituir progresivamente los árboles de sus bosques. Una medida con la que, además, podrán seguir desarrollando su cada vez mayor manufactura de prendas y complementos veganos.

El corcho es uno de los bienes más preciados para los portugueses. Con él elaboran todo tipo de productos. En materia textil, destacan los bolsos, collares, pulseras, paraguas, zapatos, cinturones, chaquetas, carteras… la gama de ítems que confeccionan es prácticamente infinita. Se elaboran a partir de la corteza de los alcornoques, que se retira de los árboles de forma manual cada 9-12 años y se trata del mismo modo en el que se trata la piel. De ahí, que el corcho se haya convertido en una de las mejores alternativas veganas, sostenibles y responsables al cuero. «Es bastante flexible y estable, con cualidades muy parecidas a las del cuero. Por eso, para trabajar con corcho, es posible usar las mismas herramientas y técnicas que se usan en el cuero», explican desde Cork4all, una pequeña tienda de artesanos que nació en el año 2011 y que se encuentra afincada en la mágica ciudad de Sintra.

La piel curtida y el corcho guardan bastante parecido a simple vista. Aunque al principio la textura resulta algo más áspera y rugosa, con el paso del tiempo consigue una muy similar a la del cuero. En cuanto a su resistencia y elasticidad, ambos tejidos también tienen propiedades semejantes. Además, es más ligero, impermeable y se puede lavar – a mano y con jabón; para secarlo, mejor al aire-. «Los productos de corcho no requieren muchos cuidados. Se trata de un material resistente que no se ensucia fácilmente. Al igual que con el cuero, el corcho termina oscureciéndose y adquiriendo una capa de patina. Tiene muy bajo mantenimiento, just the way we like it», continúa contando Sofía, responsable de la firma a Gtresonline.

Ante estas características, no cabe duda de que el corcho es una gran alternativa al cuero. Sin embargo, desde la firma aseguran que, de momento, no han notado que el público portugués haya cambiado su manera de entender la moda y apueste por prendas ecológicas como estas.

Aun así, el país vecino no duda en apostar por políticas veganas. En este sentido, en materia de restauración, Portugal ha sido el primer país en establecer por ley la obligatoriedad de las opciones veganas en todos los edificios públicos. Todo llegó a raíz de una petición lanzada en 2016 por la Associação Vegetariana Portuguesa, que posteriormente fue llevada al Parlamento luso y que finalmente terminó convirtiéndose en ley el pasado mes de marzo.

Fuente: Hola.com

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